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Mi experiencia con el curso de pintura espátula 3D online

Quiero ser transparente: algunos enlaces de este artículo son de afiliado. Si decides comprar, recibo una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo.

Una tarde lluviosa de diciembre, de esas donde el cielo de Medellín se pone de un gris pesado que parece que se va a venir encima de los techos de El Poblado, me encontré de nuevo frente a un lienzo en blanco en la trastienda. Venía de una semana brutal en la importadora; entre facturas de aduanas y el olor eterno a cartón y tóner de las cajas de herramientas, sentía que mis manos necesitaban tocar algo que no fuera una grapadora. Me serví un café, puse la radio bajito —estaban pasando algo de boleros viejos en la emisora de la universidad— y abrí por fin el curso de pintura espátula 3D que había comprado como un 'Plan B' para esos días en los que la paciencia no me daba para las transparencias de la acuarela.

Antes de seguir contándoles cómo terminó el gesso embarrado hasta en las orejas del gato, una cosita: por aquí verán algunos enlaces afiliados. Si deciden comprar un curso o material a través de ellos, me llega una pequeña comisión que ayuda a mantener este rincón de pintura, sin que a ustedes les cueste un peso más. Solo recomiendo lo que realmente he probado entre mis facturas y mis pinceles, y si algo no tiene enlace, pues se los digo igual. Al final, esto es más un diario de fin de semana que otra cosa.

El salto del papel plano al relieve que se siente

Siempre he sido de capas finas. Desde que empecé en 2021, mi zona de confort era el gesso bien estirado y la mancha suave. Pero ese sábado de diciembre necesitaba volumen. Quería que el cuadro tuviera la misma fuerza física que las piezas de ferretería que manejo a diario, pero con la delicadeza de algo hecho solo para mí. Me llamó la atención que el curso de espátula tuviera una calificación de 3.7 en Hotmart; no es perfecta, lo sé, pero me pareció una cifra honesta para una técnica que, seamos sinceros, es bastante caprichosa.

Primer plano de una espátula metálica aplicando gesso espeso sobre un lienzo

Al principio, el sonido metálico de la espátula raspando el lienzo fue lo que más me atrapó. Es un ritmo constante que, si cierras los ojos, casi logra silenciar el ruido del tráfico que sube por la calle 10. Empecé a jugar con la pasta de relieve, tratando de imitar esas flores que prometía el video, pero pronto me di cuenta de que mi pulso de compradora de repuestos no es precisamente el de una cirujana. La pasta se sentía densa, fría, y por un momento olvidé que estaba en mi casa y no en el depósito de la tienda.

Cuando la espátula se encuentra con la técnica mixta

A mediados de febrero, me di cuenta de que el relieve por sí solo se me quedaba corto. La espátula 3D es increíble para el impacto visual, pero me faltaba esa profundidad que solo te dan las veladuras. Fue ahí cuando decidí mezclar lo aprendido con lo que ya venía masticando de mi experiencia previa en técnica mixta. Intenté algo arriesgado: crear una base de textura con la espátula y luego, una vez seco (o eso creía yo), bañar los valles del relieve con tintas y acuarelas.

Aquí vino mi primer gran desastre de la temporada. Por el afán de ver el resultado bajo la lámpara del escritorio, intenté aplicar una capa gruesa de acrílico sobre una zona de acuarela que todavía tenía ese brillo de humedad traicionero. El resultado fue un manchón grisáceo, una especie de lodo irrecuperable justo en el centro de lo que se suponía era un atardecer. Me quedé mirando el cuadro un buen rato, mientras el gato me miraba a mí desde el sofá con esa cara de juicio que solo ellos tienen. Me tocó respirar profundo y recordar que en este espacio no hay jefes ni plazos de entrega.

Mesa de arte con un cuadro fallido mostrando una mancha grisácea y materiales desordenados

Para que esto no les pase, es vital usar el soporte adecuado. Yo ya no me arriesgo con cualquier cosa; siempre busco papel de al menos 300g si voy a trabajar en bloque, o un lienzo bien imprimado. El gramaje es lo que sostiene la guerra que le damos al soporte cuando empezamos a añadirle peso.

El dilema del gesso y las medidas a ojo

En el curso te dicen que midas, que uses proporciones exactas para que la pasta no se agriete. Pero yo, que paso el día midiendo inventarios y cuadrando cajas al centavo, me niego a usar una taza medidora los domingos. Mirar el bote de gesso y decidir, una vez más, que mi instinto para las proporciones es mejor que cualquier instrucción, es mi pequeña rebelión semanal. A veces la mezcla me queda demasiado líquida y el relieve se rinde ante la gravedad, pero otras veces logro esa consistencia de crema de mantequilla que se queda justo donde la pones.

Si están buscando algo que les exija menos rigor matemático y más juego visual, el Curso de Pintura Técnica Mixta sigue siendo mi recomendación número uno. Tiene una calificación de 4.7 y se nota por qué: los módulos te llevan de la mano sin asfixiarte. Es el complemento ideal para cuando la espátula te cansa los hombros. De hecho, esa rigidez que a veces siento después de un día de oficina desaparece de golpe cuando la primera capa de tinta se expande exactamente como lo planeé sobre el papel húmedo, creando caminos que yo no dibujé.

Detalle de papel de 300g con relieve blanco y una aguada de acuarela azul

Vivir en un apartamento pequeño: El enemigo del 3D

Aquí es donde los cursos online a veces olvidan la realidad de quienes no tenemos un estudio en una casona antigua. La pintura con espátula 3D y las pastas de relieve necesitan espacio. No solo para trabajar, sino porque el secado es eterno y el olor de algunos medios acrílicos puede ser pesado si no tienes una ventilación cruzada decente. Hubo un sábado por la mañana en marzo en el que tuve que dejar tres lienzos secándose en la mesa del comedor, y mi pareja terminó almorzando en una esquina del sofá porque el 'bosque en relieve' ocupaba todo el espacio.

El impasto es hermoso, pero en un apartamento en Medellín con la humedad de la tarde, una capa de dos centímetros de pasta puede tardar días en curar del todo. Aprendí a las malas que si no abro la puerta del balcón de par en par, el aire se siente denso. Es algo que nadie te dice en los tutoriales: la técnica 3D invade tu zona de descanso. Por eso, últimamente he vuelto a integrar más capas delgadas, siguiendo los consejos sobre cómo aplicar acrílico sobre acuarela, dejando el relieve solo para puntos focales muy específicos.

Lienzos secándose sobre una mesa de comedor en un apartamento pequeño con el balcón abierto

Reflexiones entre pinceles y facturas

Hace un par de semanas, mientras limpiaba las espátulas con un trapo viejo, me puse a pensar en por qué sigo haciendo esto. No es para vender, ni para volverme una experta. Es por ese momento, casi al final de la tarde, cuando el sol ya no entra directo por el ventanal y las capas de pintura empiezan a revelar una historia que yo no sabía que quería contar. El curso de espátula 3D me dio la herramienta física, pero la técnica mixta me dio el lenguaje.

Si estás empezando y sientes que el lienzo plano te aburre, dale una oportunidad al relieve, pero no te quedes solo ahí. La magia ocurre cuando mezclas la fuerza de la espátula con la sutileza de una aguada bien puesta. Y si te equivocas y terminas con un manchón gris como el mío, no pasa nada. Siempre hay más gesso (aunque no lo midas) y siempre habrá otro sábado.

Mano limpiando espátulas de pintura con un trapo viejo tras una sesión de arte

Ya se empieza a sentir el olor a cebolla y ajo desde la cocina; eso significa que mi tiempo de silencio se está acabando por hoy. Me queda la satisfacción de ver los cuadros secándose en los estantes, junto a las muestras de herramientas de la tienda, recordándome que hay un mundo más allá del cartón y el tóner. Si quieres empezar este camino de capas y texturas, te sugiero echarle un ojo al Curso de Técnica Mixta; es, por mucho, la mejor inversión que he hecho para mis domingos de lluvia. ¡Nos leemos en la próxima mancha!

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